Razones: mi voto del próximo 6 de junio 2.0

No hay duda, la jornada electoral a realizarse el próximo domingo seis de junio de 2021, será la más importante de la historia contemporánea del país; y si bien antes ya se han clasificado a otros comicios electorales como “históricos” o de suma relevancia para el país, los del primer domingo de junio, sin duda ostentan una trascendencia mayor no sólo por la mera numeralia de los cargos públicos en disputa — más de 20 mil de acuerdo con el INE — sino también, por ser unas elecciones intermedias en donde la competencia política y electoral por la Cámara de Diputados, los gobiernos y congresos de otros estados significan a su vez, la disputa por evitar la restauración del régimen del partido único de Estado, hiperpresidencialista, demagógico, militarista y populista para continuar con la transición democrática en lugar del retroceso democrático y de bienestar general que ha significado la administración de Morena y la presidencia de López Obrador para los derechos y libertades en los que ya se había avanzado por más de tres décadas.

En este sentido y de cara a la competencia electoral, las fuerzas políticas tradicionales se agruparon en una gran coalición de amplio espectro debido a la necesidad de suma y a la coyuntura política extraordinaria que representa hoy en día, el dominio político y electoral del partido del presidente. PRI, PAN y el PRD conformaron la alianza “Va por México”, mientras que el partido oficialista, el PT y el Partido Verde, conformaron la coalición “Juntos Hacemos Historia”. Por ley los partidos de reciente creación como RSP, el PES y Fuerza por México, competirán solos por lo que probablemente, los tres pierdan el registro; Movimiento Ciudadano que hay que decirlo se presentó este periodo de campaña a través una estrategia política y de comunicación efectiva como una opción con caras jóvenes renovada y de causas concretas — progresistas por cierto — decidió competir solo como apuesta para su crecimiento electoral en todo el país de cara al 2024 y para situarse como una opción que pueda definir las votaciones decisivas dentro de la próxima composición de la Cámara de Diputados.

Las de reformas electorales de 1989, 1990 y la de 1996, sentaron las bases de lo que en la actualidad, en nuestro sistema de instituciones y normas electorales que sustituyeron al viejo régimen político que controlaba la realización de los comicios y por ende, los resultados de las elecciones con consecuencias antidemocráticas para la representación de la pluralidad política que existía en el país y que por medio de movimientos sociales, sindicales y estudiantiles, luchó para que sus demandas de democracia e ideales políticos, pudieran influir en los espacios de decisión de la vida institucional de un México convulso y en constante evolución. Es así que hoy, y después de las tres reformas político-electorales más trascendentes hasta el momento para nuestro país, — yo sumaría la reforma de “paridad en todo” — hoy contamos con un sistema electoral que justamente, se sustenta sobre una legislación que promueve la participación ciudadana, la representación de la pluralidad, la diversidad política del país y la competencia cada vez más equitativa entre las fuerzas políticas, sistema que, hoy bajo el gobierno de Morena, está nuevamente bajo amenaza de regresar al viejo régimen político electoral de las décadas del partido único de Estado.

A partir del movimiento estudiantil de 1968, y posteriormente con la reforma político — electoral de 1977 como consecuencia de dicho movimiento, la sociedad mexicana y los actores políticos, se dieron cuenta que la pluralidad y la diversidad del país ya no podían ser ni querían ser representadas por una sola opción política ni mucho menos por un régimen de pensamiento monolítico, por lo que hoy la defensa durante las próximas elecciones del legado democrático que las luchas políticas, sociales y estudiantiles heredaron al México contemporáneo, debe ser una prioridad para todas aquellas y aquellos mexicanos que aspiramos a seguir construyendo en nuestro país, una sociedad de derechos y libertades cada vez más igualitaria y democrática.

Mi voto por la oposición será justamente para abonar a enfrentar este intento de regresión democrática además de empezar a cambiar la situación económica, de violencia y de bienestar, que se ha deteriorado profundamente con el gobierno de Morena y de López Obrador, apoyando a una opción política socialdemócrata, progresista y de izquierda, que continúe aportado al desarrollo democrático del país, y que impulse a una nueva generación de políticos y activistas con una agenda de causas progresistas necesaria para retomar la transición hacia una democracia plena, madura, pacífica y plural.

Comunicólogo y publicista por la FCPyS UNAM. Metalhead.Consultor en comunicación política y estratégica. Creativista, progresista y cinéfilo.

Comunicólogo y publicista por la FCPyS UNAM. Metalhead.Consultor en comunicación política y estratégica. Creativista, progresista y cinéfilo.