POLARIZACIÓN: EL LEGADO DEL DISCURSO POPULISTA

Recientemente durante una entrevista radiofónica, Xavier Peytibi, experto y consultor en comunicación política, hacia un balance muy interesante sobre la profundización de la polarización política en España; análisis en el cual, apuntaba a la desafección, desinterés y hartazgo por parte de la sociedad y la ciudadanía en su conjunto, por la forma de hacer política del establishment no solo español, sino internacional. ¿El resultado? El surgimiento, fortalecimiento y en algunos casos llegada al poder de líderes populistas — nacionalistas contemporáneos como Marine Le Pen, Nigel Farage, Donald Trump o en México, Andrés Manuel López Obrador.

A su vez, Mario Riorda, otro experto en comunicación política, ha venido estableciendo en diferentes publicaciones de su autoría y en entrevistas para medios especializados, que la interlocución entre adversarios u oponentes políticos, principalmente durante las campañas político — electorales, se ha reducido al mero intercambio de descalificaciones, acusaciones y a la creación de intrigas como principal estrategia de comunicación política, “meros referéndums emocionales.” ¿El objetivo? Ganar de manera más rápida la confianza, la simpatía y el voto de los diferentes sectores del electorado, dejando detrás, la deliberación y la discusión política además del debate sustentando con argumentación estructurada para presentar una serie de propuestas inmersas en las agendas o plataformas electorales de los personajes que buscan acceder a un cargo público.

¿POR QUÉ ES REDITUABLE EL DISCURSO POPULISTA?

La estructuración y la creación de mensajes, discursos y narrativas a partir de la incorporación de emociones y sentimientos que reflejen la naturaleza y las sensaciones humanas en las estrategias integrales de cualquier campaña de comunicación ya sea comercial o política, debe ser un “Must,” pues géneros literarios como el dramático, el narrativo o el autobiográfico, son de gran utilidad a la hora de crear un story telling que concrete una conexión empática — sentimental con el público objetivo determinado de la campaña. Sin embargo el discurso y la narrativa populista sin importar si representa a un proyecto de derechas o izquierdas, se concentran en exacerbar sentimientos y emociones de carácter negativo como el miedo, el odio, el rencor o el rechazo a la pluralidad, esto con el objetivo no solo de crear un puente emocional con el target primario y ampliado del proyecto populista en cuestión, sino con la finalidad de por medio de la capitalización de sensaciones primarías y de un lenguaje sencillo, común y popular, establecer soluciones “milagrosas” y atractivas para el electorado, profundizando el rechazo y la “satanización” de la pluralidad que existen naturalmente entre las sociedades. Con esta técnica, el populismo “rompe” simbólica y narrativamente con el establishment político que hoy alrededor del mundo, desde hace años, ostenta un rechazo considerable por parte de la sociedad debido al hartazgo de esta con las decisiones de sus gobiernos, políticos y autoridades que han fallado en implementar acciones para garantizar la calidad de vida con equidad e igualdad entre sus gobernados, pero sobre todo, que han abusado del poder público para beneficiarse individualmente con actos de corrupción. Sin embargo, el objetivo primario de los movimientos y políticos populistas es el redito electoral inmediato o en el menor tiempo posible capitalizando el enojo, la indignación y la gama de sentimientos negativos inmersos en la sociedad sin ofrecer a cambio, una plataforma electoral o de gobierno, con propuestas y acciones concretas realizables técnicamente que se puedan traducirse en políticas públicas exitosas a la postre en beneficio del electorado. El dogmatismo y la creación de símbolos discursivos, serán una característica en la forma de gobernar de este tipo de movimientos populistas de concretar sus objetivos electorales.

EL LEGADO DEL DISCURSO POPULISTA

¿Cuál es el legado del discurso y la narrativa populista? La polarización profunda de las sociedades, ejemplos como el de Estados Unidos en donde un grupo violento simpatizante de Donald Trump irrumpió en el Capitolio estadounidense previo al Día Inaugural del actual presidente Joe Biden, o la actual y permanente confrontación y descalificación sin argumentativa racional entre simpatizantes del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador y sus detractores privilegiando las expresiones de odio e intolerancia sin diálogo — emulando al primer mandatario y a sus principales adversarios políticos — dejan implícito que el odio hacia el que piensa diferente y hacia la pluralidad a partir de los mensajes políticos, puede devenir en hechos violentos o expresiones de odio de los cuales será difícil recuperarse a pesar de lo efímero del paso por el poder, de los lideres populistas como en el caso de Trump. Las palabras son poderosas y tendrán constantemente, un gran impacto y trascendencia para quienes las escuchan y sobre todo, para quienes las creen con fervor a partir de una emoción constreñida por años.

En un mundo en donde los movimientos populistas y nacionalistas ganan cada vez más terreno, la innovación discursiva y narrativa debe convertirse en una de las principales herramientas de la comunicación política — con la creatividad como motor — que retome la técnica, el arte y la ciencia de legitimar las causas, el activismo y las agendas políticas como ejes de transformación social y democrática ante el electorado y sociedades sin responder o caer en la moda de la lógica populista, que enaltece los sentimientos más negativos de la sociedad demeritando el espíritu de la democracia que es la deliberación y la construcción de concesos a partir de las diferencias. Establecer un tono y una atmósfera en donde la gama de emociones y sentimientos positivos en combinación con la estructuración y el diseño de las acciones comunicacionales y políticas a partir de conceptos técnicos, científicos, sociales y artísticos, puede marcar la profunda diferenciación entre un proyecto incluyente, plural y diverso, o uno populista, autocrático y anti democrático. Los políticos, gobiernos y movimientos van y vienen, la cohesión y la convivencia social es permanente. La ciudadanía en su conjunto ostenta la determinación de en qué tipo de sociedad quiere vivir, convivir y desarrollarse; un gran reto y disyuntiva también, para la comunidad creativa y comunicadora política que tiene un papel protagónico en la definición de quienes y qué proyectos, conquistan el poder mediante el arte del posicionamiento mediático, discursivo y narrativo.

Comunicólogo y publicista por la FCPyS UNAM. Metalhead.Consultor en comunicación política y estratégica. Creativista, progresista y cinéfilo.

Comunicólogo y publicista por la FCPyS UNAM. Metalhead.Consultor en comunicación política y estratégica. Creativista, progresista y cinéfilo.